Autor: Andrés Darbyshire.

Con colaboración de: Luis Ponce de León.

 

Una de las propuestas metodológicas más utilizadas en todo el mundo dentro del proceso de entrenamiento en los deportes de equipo son los juegos reducidos. Ya quedaron atrás los tiempos en los que el desarrollo condicional, el técnico y el táctico se efectuaban por separado. Actualmente, producto de pensamientos como el del profesor Seirul-lo Vargas quien afirma que no necesitamos que nuestros jugadores corran más sino mejor,  resulta inverosímil pensar en tareas de entrenamiento que no incluyan la oposición o al menos la toma de decisión. Desde esta perspectiva, correr mejor significa la habilidad de poner en acción y generar una interacción entre todas las capacidades que pueden estar involucradas en el rendimiento, para que juntas logren optimizarlo.

Éste y otros pensamientos acerca del deporte de equipo, provenientes en su mayoría de la teoría de los sistemas dinámicos, dan lugar a la ponderación de los juegos reducidos como práctica habitual en los procesos de entrenamiento. Esto se debe a que los mismos suponen un duelo colectivo en espacio común y con participación simultánea, utilizando situaciones próximas (similares-contextualizadas) a las de competición. En definitiva, el rendimiento físico y el comportamiento táctico funcionan como una unidad dialéctica, en la cual, no existe una sin la otra.

Por tal motivo es que vamos a compartir la propuesta de dos artículos que consideramos fundamentales a la hora de hablar de juegos reducidos y analizar sus propuestas. Por un lado “La (in) utilidad de los juegos reducidos para la preparación de la competición” de Rafel Pol (del libro EL FÚTBOL ¡NO! ES ASÍ, ¿Quién dijo que estaba todo inventado?), e Introducción al concepto de juegos reducidos de David Casamichana, por el otro.

Comencemos por interpretar esta definición. Los juegos reducidos son situaciones lúdico-deportivas en las que interactúan de forma conjunta todos los elementos del juego de una manera flexible. El término lúdico refiere al concepto de juego, y cuando hablamos de juego hay dos componentes que no podemos obviar, la competición y las reglas (que sirven para darle un sentido a la misma).  Para el caso de los juegos reducidos las reglas intentan inducir a los jugadores a tomar determinadas conductas  como válidas o acertadas a la hora de competir, como pueden ser ocupar los espacios libres, o jugar a una determinada cantidad de toques. Ahora bien, estas reglas, al promover determinados comportamientos están indefectiblemente inhibiendo otros. Esto se ve explicado en el ejemplo que utiliza Pol, en donde si la consigna es realizar una determinada cantidad de pases, el jugador entrenará un comportamiento táctico incorrecto, ya que en el fútbol, lo importante es progresar hacia la meta, y los pases son un medio para tal fin, pero no un fin en sí mismo. 

Así mismo, volviendo a las ciencias de la complejidad, debemos siempre tener en cuenta para un deporte en equipo el fenómeno de autoorganización, en el cual el juego como sistema complejo adquiere propiedades no determinadas previamente, que resultan de la interacción de sus partes de manera espontánea y no lineal. Esto nos advierte que a la hora de reglar un juego en la intención de ponderar determinadas actitudes y comportamientos, corremos el riesgo de fomentar ciertas regularidades que al momento de la competición pueden ser difíciles de erradicar, inclusive cuando supongan un problema y no una solución.

Por otro lado es importante remarcar que las mejores ganancias en el rendimiento se producen cuando se replican, durante los entrenamientos, las demandas específicas de ese deporte, no solo físicas si no también técnicas y tácticas,  y es por esto que se comenzaron a utilizar los Juegos Reducidos. Sin ir más lejos, dentro de las ventajas acerca del uso de los Juegos Reducidos, que plantea el texto de  Casamichana podemos encontrar que sus demandas están relacionadas con los requerimientos del deporte en cuestión, que suponen el entrenamiento de la toma de decisión y ofrecen la posibilidad de entrenar el modelo de juego, entre otras.  Desde la perspectiva de Pol, los juegos reducidos, también denominados SMALL SIDED GAMES, tienen beneficios para el aspecto individual. Para lo cual presenta argumentos similares a las ventajas que acabamos de nombrar. Es decir, el tipo de esfuerzo y los requisitos técnicos son casi idénticos a la competición, incorporando a demás componentes decisionales, los cuales lo hacen más específico del juego aún. Sin embargo desde el punto de vista del equipo, difícilmente los juegos reducidos logren potenciar las sinergias interpersonales que emergen de la acción colectiva.

Es entonces la organización colectiva a quien debemos darle el protagonismo en nuestro proceso de entrenamiento, entendiendo que las capacidades y comportamientos que nuestros jugadores desarrollen dependerán de las oportunidades de acción surgidas de la interacción inter-equipo e intra-equipo, dice Pol. Generalmente los juegos reducidos serán moldeados para que sus participantes resuelvan situaciones habituales de competición. De todas maneras, el hecho de que esas situaciones, que en el juego sirven como medios para alcanzar un objetivo y que en los juegos reducidos se utilicen como un fin en sí mismo hace que el comportamiento tanto individual como colectivo termine siendo opuesto, o al menos diferente del que esperamos.

Volviendo a las bondades de los juegos reducidos y haciendo hincapié en su capacidad de potenciar aspectos individuales del juego,  no podemos dejar de destacar la importancia de los mismos durante el período de formación de jugadores. Teniendo en cuenta que el desarrollo de las habilidades específicas es altamente dependiente de la frecuencia de su práctica, asevera Casamichana, basado en la propuesta de Rampinini. Recordemos que en estas actividades, mediante la implementación de reglas, puedan variar las capacidades mínimas necesarias para participar en ellas, hace que sean adaptables para todos los niveles y edades. Por tanto podemos fomentar autoregulaciones individuales dentro del sistema complejo del juego como punto de partida para facilitar las colectivas a futuro.

Para finalizar intentaremos acoplar las conclusiones de ambos capítulos en el afán de dar al lector la posibilidad de tener un pensamiento crítico al respecto de estas actividades:

Los juegos reducidos son tareas que han emergido en los últimos años para configurar un nuevo método de entrenamiento más global, integral u holístico, el cual permite la modelación de los ejercicios para conseguir reproducir, aunque sea de manera aislada,  los patrones específicos de movimiento de un deporte en particular, además de demandar intensidades suficientes como para provocar adaptaciones de rendimiento junto con habilidades técnico-tácticas. Sin embargo futuros avances en el desarrollo de tareas de entrenamiento en deportes como el fútbol deberían ir encaminados a poder valorar los niveles de acoplamiento, es decir la entropía colectiva en diferentes situaciones de juego. Para poder así ofrecer a los jugadores, tareas que faciliten el adecuado acoplamiento colectivo. De esta manera se podrían introducir elementos colectivos basados en las cualidades individuales propias de cada grupo. Sentando las bases para poder desarrollar dichos comportamientos en diferentes situaciones de juego, induciendo a los jugadores a aplicarlo en la competición y el entrenamiento.

ANDRÉS DARBYSHIRE

Licenciado en Educación Física orientada al alto Rendimiento deportivo.

 

 

LUIS PONCE DE LEÓN

Coordinador académico de FUTEC